La apuesta por el trabajo en equipo y la resolución de problemas basados en situaciones de la vida real son dos de las cualidades esenciales del uso de las metodologías activas en el aula.
La mayoría de las personas
aprenden mejor participando activamente en actividades educativas. Los
estudiantes usan sus facultades mentales para procesar información y aprender
cosas nuevas. Lo hacen leyendo, escuchando y observando. Estas se conocen como
las siete habilidades humanas básicas; incluyen la capacidad física, la
capacidad de pensar, la capacidad visual, la capacidad auditiva, la
sensibilidad al gusto y al tacto y la capacidad motora. Dependiendo de las
circunstancias, una de estas siete habilidades será dominante en un individuo
en particular. Ese individuo tendrá un estilo de aprendizaje específico que lo
hará particularmente bueno para aprender.
Los métodos de aprendizaje
activo son una forma innovadora de enseñar a los estudiantes. Estos métodos
tienen varias ventajas, incluida una mejor retención y una mayor participación.
Esencialmente, los métodos de aprendizaje activo implican que los estudiantes usen sus propias habilidades cognitivas para aprender material nuevo. Esto contrasta con los métodos de aprendizaje pasivo o metodología tradicional, donde los estudiantes simplemente escuchan y/o leen sin ninguna acción. Esto hace que cada estudiante sea un aprendiz autodirigido y mucho más comprometido con sus clases. De esta manera, aplicar el aprendizaje activo puede mejorar en gran medida el desempeño académico de un estudiante.
Otra ventaja de los métodos de aprendizaje activo es que ayuda a los profesores a mantener el interés en sus clases. Esto aumenta la productividad del instructor y asegura que cada estudiante aprenda algo de cada clase.
Elaborado por: Jonathan Pérez
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